lunes, 26 de octubre de 2009

KEN SATO (versión Nins). "Sherlock Holmes". 1984.

     Antes de que el iluminado de Hayao Miyazaki nos deleitara con “La princesa Mononoke” y “El viaje de Chihiro”, escribió y dirigió esta tierna e ingeniosa serie, donde ya apuntaba a esa especie de surrealismo mágico japonés. El tema de la intro es genial, pero más aún lo era ver esas persecuciones en las que decenas de policías gordos y perrunos de Scotland Yard cabían en un coche que saltaba por una rampa hacia la avioneta del ladrón, y para acortar distancias hacían una escalera humana por cuyas cabezas subía el último policía que, desafiando a la gravedad, nadaba en el aire con tal ímpetu que conseguía volar unos segundos para rozar a Moriarty (ja, je, ji, jo, ju!) antes de caer al vacío. Sencillamente sublime.


lunes, 19 de octubre de 2009

MIKE OLDFIELD. "Moonlight Shadow". 1983.

     Aunque la Historia del Pop sea excesivamente prolífica, no existen muchas canciones con la perfección de Moonlight Shadow. En sus 40 años de desvarío musical (en el buen y en el mal sentido), Miguelito Campoviejo se ha ido ganado detractores hasta en sus fans. Digamos que su carrera no es impoluta (por decirlo con un eufemismo), pero bien es verdad que Mike nos ha llevado hacia paisajes de sensibilidad que nadie conocía, y eso es mucho más que abrir puertas. Inspirada inconscientemente por la muerte de Lennon, Moonlight Shadow no es lo mejor de su obra, pero quiero reivindicar una etapa menos valorada por su comercialidad, en la que el inglés de por entonces 30 años elevó estos 3 minutos y 37 segundos de música a la eternidad y la anhelada belleza de lo simple.

      Si alguna vez he dicho que no me gustan los punteos de guitarra, es porque no recordaba el de este tema (véase 2:18 – 3:10).

martes, 13 de octubre de 2009

THE BANGLES. "Walk like an Egyptian". 1986.

     Fue el año de The final Countdown y de la catequesis. La cuenta atrás para el adiós a la iglesia. Tenía cierta fascinación por una prima mayor que decía ser Heavy y escuchaba a Tina Turner y a Barón Rojo en cassettes de la Plaza de Abastos, esos en los que ponía “Versiones originales”. Me escapaba los sábados para ver Tocata con ella y así me contaba quién era cual. Jamás olvidaré el momento en el que vi aparecer en el televisor a ese grupo de mujeres guerreras ultramodernas, con una belleza facial que no sabía bien si era divina o diabólica. Sólo tenía nueve años, pero creo que Susanna Hoffs (en el video, la última que canta de las tres) fue un elemento bastante importante en mi despertar sexual (véase 2:47). The beginning Count up.

     Primores aparte, la extrañeza de la melodía, el incansable tandem batería-bajo y las paradas para susurrar sensualmente “Walk like an Egyptian” hacen de este originalísimo tema una pieza atemporal que suena aún hoy con igual frescura. Y qué decir de los personajes haciendo el jeroglífico por las calles… (mi favorito, el que sale de la Limousina).


jueves, 8 de octubre de 2009

SUPERTRAMP. "Breakfast in America". 1979.

     Llegan a El Retrovisor los Supervagabundos. Al piano el siempre inmaculado y mágico Roger Hodgson, con su voz frágil y apenada, tierna y emotiva, quebradiza, risueña y eternamente joven. Una voz liviana, pero que se te puede clavar muy adentro un día de lluvia. No se bien los motivos, pero siempre he defendido que fue un gran error que abandonara el grupo en 1983. Con todo, sus 13 años en Supertramp dieron de sí para dejarnos un sinfín de canciones fascinantes.

     “Breakfast in America” es un buen ejemplo de que el concepto de “comercial” como algo negativo en la música es un absoluto disparate. Dejen que Roger les lleve por los vericuetos de la nostalgia, y derrítanse con el clarinete de John Helliwell y sus melismas arabescas. ¡Hay que rescatar a Supertramp! (Habrá 2ª parte).

lunes, 5 de octubre de 2009

MERCEDES SOSA. "Duerme negrito".

     El mundo entero se ha quedado huérfano sin Mercedes. En el día nublado de hoy, el aire que respiro se siente desolado. Con todo, hoy me alegra saber que un día existió alguien así sobre este planeta, alguien en cuya boca las palabras “hermano”, “pueblo” y “libertad” no sonaron ridículas, vacías, y que con su voz universal las despojó del sillón acomodado que hizo que un día perdieran su emoción. Esa voz que yo mal llamaba “la mejor cantante del mundo”, porque no era cantante, sino “cantora”, y si calla el cantor… Hoy es motivo de alegría que Mercedes Sosa pertenezca a esa estirpe inmortal (como Victor y Violeta), que no callan con su muerte.

     No olviden nunca a la Negra, su rostro hermoso y salvaje, su orondo cuerpo de tierra, su silibada “rr” de tucumana y abrazada a su tambor. Duerme negrita.